Bronko

UN LARGOMETRAJE DE ISAAC ULAM

Sinopsis

Visión ascética sobre un ser que detesta el modelo social disfuncional que esta sociedad propone y opta por la vía de la autodestrucción. Soledad, adicción, supervivència, sacrificio humano y un fuerte componente ideológico, convierten a Roman Di Martino “Bronko” en el símbolo del nuevo redentor contemporáneo.
Cuando decidí escribir este largometraje me pregunté, ¿qué quieres manifestar? Una de las cuestiones que más me inquietan de la condición humana es la autodestrucción. En concreto, la elección de ésta. Es decir, realmente el ser humano está condenado al sufrimiento. ¿Es éste un factor inherente a su condición?

Esta pregunta se repetía en mi cabeza durante mi proceso de rehabilitación, ya que fui adicto durante más de una década hasta que decidí buscar ayuda y vivir en la sobriedad. Pero viví la autodestrucción y, por eso, pude y quise hablar de ella. De hecho esta película nace de esas habitaciones llenas de adictos como yo que habían decidido dejar de sufrir o, para ser más especifico, dejar de autodestruirse. Así que, de forma temática, esta película refleja el estadio de la autodestrucción. Pero, además, no deja de ser una crítica social y un acto de profunda espiritualidad.

Escribí el borrador de este guión en dos semanas, ya que en cierta forma es autobiográfico y refleja algunas de mis experiencias como adicto. Con el tiempo, fui minuciosamente revisando el guión hasta conseguir reflejar justo lo que era necesario y nada más. El curioso vínculo entre la autodestrucción y la contemplación del modelo social actual fue lo que le dió una forma ya que el concepto lo tenía.

Roman Di Martino, apodado como "Bronko", es el hilo conductor para explicar esta historia. Bronko, un actor proveniente de un barrio marginal en Cataluña que debido a sus dotes actorales, consigue salir de éste y ser reconocido internacionalmente. Una vez está en la cima de su carrera, sus principios se interponen a la superficialidad e hipocresía que impera en las altas esferas y llega a detestar el arte dramático y todo lo que éste conlleva. Repudia a la gente que ansía el poder, que abusan de sus influencias, que se desprecian, se pisotean y humillan para conseguir un papel en una obra o película. Gente miserable que se regocija de su fama como si estuvieran por encima de los demás mortales en fiestas repletas de ostentación y envidia. Gente sin espíritu, sin corazón, despedazándose entre ellos como depredadores.

La contemplación de este modelo social hace que algo se rompa dentro de él ya que no logra encajar en éste y cae en el mundo de la adicción, en concreto de la heroína. Así que decide regresar a su barrio de procedencia, con el propósito de autodestruirse.

En este proceso, el personaje se convierte en un ideólogo que contempla la sociedad como disfuncional y propone, a través de un manifiesto, la destrucción de ésta. Las injusticias que vive, la miseria que le rodea, la corrupción política y la violencia extrema lo obligan a pasar a la acción. Y, en este acto transgresor, se revela la figura de un nuevo redentor contemporáneo.